"En el fondo soy una buena chica. Pero también puedo ser una bruja. Soy una persona muy perfeccionista y tengo que soportar mucha presión. A veces, cuando quieres conseguir algo no tienes más remedio que ser una auténtica bruja". (Madonna)

Héroes Mexicanos vs Héroes Gringos

Hace unos días leí en alguna nota de un periódico cuyo nombre, aunque quiera, no puedo acordarme algo que me pareció muy interesante, el tipo de héroe que se maneja en la cultura gringa y el tipo de héroe que se maneja en la cultura mexicana.

Se hablaba de cómo los héroes de los norteamericanos son fuertes, gallardos, valerosos, cuentan con virtudes infinitas y aparte de todo son guapos. Mientras que por otro lado los héroes mexicanos son todos, chistosos, inocentes y ganan debido a la ironía de la situación, a un evento que surge en el momento y les salva, gracias a otros, o de plano de pura chiripa, además del hecho de que son héroes que no tienen ningún atributo físico que se considera bello.

Mientras que los gringos tienen como ídolos al increíble Superman, al enigmático Spiderman o al Misterioso Batman, los mexicanos tenemos al Chapulín Colorado, a Memin Pinguín e incluso al Chavo del Ocho.

Los gringos se caracterizan por creer que son la raza suprema y que no hay otro mejor lugar del mundo para vivir. Sus películas nos muestran a héroes natos cuya valentía va más allá del egoísmo de protegerse a sí mismos, y protegen a su familia, su vecindario o incluso al mundo entero. Nueva York siempre será destruida y San Francisco en segundo lugar; se sufrirá y llorará pero siempre habrá un final feliz. El protagonista siempre será (gringo y) héroe, recibirá una condecoración del presidente o ya mucho muy trágicamente morirá como mártir, haciéndolo por salvar a otros.

La cultura mexicana nos lleva a ser los agachados, los Olvidados de Buñuel. No somos más que un panorama de lotes valdíos, de caminos de terracería, de mujeres con rebozo cargando a un niño y dos cubetas para llevar el agua a su hogar. En nuestras películas nunca nos van a atacar ni los marcianos ni los rusos ni los chinos ni los terroristas, ya ni siquiera los gringos (y qué bueno, porque con eso de que ganan en todo). Nuestros protagonistas siempre pierden, siempre son culpables, pueden ser valientes pero no inteligentes, podrán conseguir al amor de su vida pero al final lo pierden. No importa lo que hagan, a veces hasta se mueren. Y eso sí, podrán ser mártires, pero no se les reconocerá jamás.

Creo que esto puede hablarnos mucho de la cultura de agachados que tenemos. No nos creemos héroes, vemos que siempre vamos a perder, entonces mejor nos burlamos de todo y seguimos caminando. Nos reímos del que no consiguió quedarse con la protagonista, nos burlamos de cómo matan al malo (sí es que sí lo matan), nos da risa ver cómo se atacan y si hasta de la muerte nos carcajeamos, ¿por qué no de la vida diaria?
Las culturas son diferentes, unos siempre ganadores, los otros casi siempre perdedores. Unos se amarran de su fortaleza, los otros se agarran de la Virgencita y de Diosito, unos tienen toda la astucia, los otros todo el ingenio. Pero al final de cuentas, los héroes siguen siendo héroes, aunque ganen por su súperfuerza o porque no contaban con su astucia, porque tienen un batimóvil o porque lo hacen sin querer queriendo, los héroes siempre terminan ganando y salvando a su pueblo.

1 comentario:

Lady Mara Grandchester dijo...

Wannis:

Es cierto todo lo que dices, pero no menos cierto lo es aquelli de que es una ventaja que la idiosincracia del mexicano vea con cinismo lo increíble, de alli que nunca será éxito un crossover entre Spiderman con el Chapulin colorado, o que de plano haya un suicidio grupal porque un mono dice que es el mesías en turno...

Saludos desde el Caldero!

Besos!